Moverse por la isla

5 cosas sensacionales que ver en Ibiza en verano

Hay mucho que ver, mucho que disfrutar y que experimentar en Ibiza, destino isleño por excelencia, donde año tras año vacacionan más de un millón de turistas internacionales. Entre las principales razones que explican su auge, podemos destacar su tradición, su historia, su gastronomía y por supuesto, sus espectaculares paisajes. Si te preguntas qué ver en Ibiza en verano, debes saber que esta isla balear atesora un sinfín de rincones de ensueño, que pueden disfrutarse con especial intensidad durante la temporada alta. ¿Te animas a descubrirlos?

Las atracciones acuáticas de Aguamar, los paisajes de ensueño del Valle de Benimussa, la Cala Salada o las joyas naturales de Ses Salines figuran entre las maravillas que ver en Ibiza en verano, una época idónea para dejarse conquistar por esta isla y sus muchos tesoros. A continuación, expondremos en detalle por qué merece la pena explorar estos rincones durante la temporada alta:

Parque Acuático Aguamar

¿A quién no le gustaría disfrutar del mejor parque de atracciones de Ibiza? Aguamar atesora atracciones de lo más interesantes, un tobogán en espiral, un hidrotubo, el Agujero Negro, el Kamikaze y un largo etcétera de desafíos que nos pondrán a prueba. Asimismo, también cuenta con zonas infantiles y otras atracciones dedicadas a los más ‘peques’. Ni qué decir tiene que este parque acuático es perfecto para pasar el día en familia y regresar a casa con un recuerdo inolvidable.

Cala Salada

Otra de las maravillas que ver en Ibiza en verano es la Cala Salada, un espacio muy popular entre el público visitante, motivo por el que llega a masificarse durante la temporada alta. Con 80 metros de longitud y 25 de ancho, la de Salada es una cala con una fisionomía exótica, y en sus orillas podremos practicar un sinfín de actividades entretenidas.

Parque Natural de Ses Salines

El de Ses Salines es un parque natural único en las Islas Baleares. Su biodiversidad, la belleza de su entorno o los muchos atractivos que ofrece al turismo activo lo convierten en un lugar perfecto para visitar durante nuestra estancia en Ibiza. Esta joya natural acumula una trayectoria milenaria, con cerca de 3 mil hectáreas terrestres y más de 13 mil marinas, rebosantes de una fauna y flora sensacionales. Como no podía ser de otra manera, fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1999.

Escultura hippie de Plaza Vista Alegre

Hablar de Ibiza es hablar de los hippies, una subcultura nacida en la década de los 60, que invadió las costas ibicencas durante el siglo pasado y que hoy forman parte de la identidad de las Islas Pitiusas. Por ello, en 2016 el Gobierno de las Islas Baleares decidió rendir un sentido homenaje a estos pintorescos personajes con una escultura en la Plaza Vista Alegre, creación de la escultura gerundense Ció Abellí, quien recreó una de las fotografías más icónicas del siglo XX, capturada por Toni Riera con el fin de promocionar las discotecas Pacha. En la misma pueden apreciarse a dos hippies: un niño y un adulto caminando con la misma ropa y andares característico de esta subcultura, prueba de que eclipsó a varias generaciones. La estatua de bronce no tiene desperdicio, por lo que te animamos a descubrirla en la Plaza Vista Alegre.

Valle de Benimussa

También la naturaleza muestra su mejor cara durante los meses de verano, como bien demuestra el Valle de Benimussa, una vasta extensión de tierra y bosques a caballo entre Sant Josep y Sant Antoni. Debe su denominación a la alquería de Benimussa del siglo XIV, muy popular por aquellos años y que, como suele ocurrir, terminaría bautizando al valle. Atravesar este paraje, de extremo a extremo, es una aventura incomparable, que nos ayudará a explorar esa Ibiza que rara vez puede encontrarse en las guías de viaje o en los itinerarios establecidos por las agencias turísticas.

Desde luego, no faltan atractivos para vacacionar en este destino balear. Ahora que sabes que ver en Ibiza en verano, te recomendamos planificar tu visita e incluir también en tu itinerario rincones tan cautivadores como el mercadillo de Las Dalias, las cuevas de Can Marçà y de Ses Fontanelles o la Isla Tagomago, entre otras paradas obligadas.

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